Súper bacterias matarán a 2.3 millones de personas

| 13 noviembre, 2018

Foto: Pixabay.

Las súper bacterias son un gran peligro para la población mundial. Estos organismos se han hecho más resistentes a los fármacos debido al acceso más amplio de los mismos y por la presencia de antibióticos en los productos cárnicos.

Por qué es importante. Las bacterias resistentes a los antibióticos serán el primer problema de salud en el mundo y matarán más gente que el cáncer y los accidentes de tráfico.

 

La resistencia que desarrollan diversas bacterias a los antibióticos provocarán la muerte de 2.3 millones de personas en los próximos 30 años, principalmente en Europa, América del Norte y Australia, alertó la Organización para la Cooperación y desarrollo Económicos (OCDE) en un informe.

En el reporte, basado en la información de 33 países, enfoques analíticos avanzados y técnicas de microsimulación, los costos para tratar complicaciones causadas por las resistencias a los antimicrobianos serán de 3,500 millones de dólares al año, a menos que los países intensifiquen medidas para combatir estas bacterias.

Otros informes, como los de la Organización Mundial de la Salud (OMS), también han alertado sobre el peligro que tienen las súper bacterias sobre la población mundial. Estos organismos se han hecho más resistentes a los fármacos debido al acceso más amplio de los mismos y por la presencia de antibióticos en los productos cárnicos.

En la industria alimentaria, los animales suelen ser medicados con antibióticos aunque no estén enfermos. Esto tiene un efecto nocivo para las personas, pues los tratamientos convencionales pierden efectividad cuando en verdad se necesitan.

Los países que presentarán una mayor tasa de mortalidad anual por las súper bacterias entre 2015 y 2050, según la OCDE son: Italia, con 18.17 muertes por cada 100,000 personas al año; Estados Unidos (8.98 muertes por cada 100,000), Francia (8.61 muertes) Polonia (6.13 muertes) y Reino Unido (3.27)

 

Más letales que el cáncer

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El avance de los microorganismos resistentes a los antibióticos se vuelve un problema de salud global que podría desplazar a otras causas de muertes si no se toman medidas para detener esta ola de bacterias.

Un informe publicado en 2014 y que fue respaldado por el gobierno del Reino Unido (y que también es mencionado en el reporte de la OCDE) menciona que a partir del año 2050, las enfermedades infecciosas resistentes a los antimicrobianos podrían cobrar más de 10 millones de vidas cada año, más que el cáncer (8.2 millones de muertes), los accidentes de tráfico (1.2 millones) y la diabetes (1.5 millones).

“Cualquier uso de antimicrobianos, aunque sea apropiado y conservador, contribuye al desarrollo de la resistencia, pero el uso excesivo e innecesario generalizado empeora el problema”, dice el informe coordinado por Jim O’Neill, el afamado economista del banco Goldman Sachs.

La resistencia a los antibióticos varía dependiendo de los países y, por lo general, la mayor tasa se encuentra entre los más pobres.

En promedio, la resistencia a ocho combinaciones de antimicrobianos creció del 14% en 2005 al 17% en 2015. Por el contrario, en la India el porcentaje de resistencia es del 57%, en China y Rusia es de 43%. En México, la resistencia a los antibióticos es del 34%, muy por encima del promedio global.

Los países que han desarrollado menos resistencia a los fármacos son los de poder adquisitivo más alto, como Holanda, Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Suiza y el Reino Unido, según la OCDE.

“La probabilidad de contraer una infección resistente es significativamente mayor para los niños de hasta 12 meses de edad y para los adultos de 70 años y más. Asimismo, los hombres son más propensos a desarrollar este tipo de infecciones que las mujeres”, señala la OCDE.

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El organismo recomienda a los gobiernos una estrategia basada en cinco ejes para detener el avance de los virus resistentes a los fármacos:

  • promover una mejor higiene;
  • acabar con la prescripción excesiva de antibióticos;
  • realizar pruebas rápidas a los pacientes para determinar si tienen infecciones virales o bacterianas;
  • aplazar la prescripción de antibióticos; y
  • emprender campañas en los medios masivos de comunicación
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