La austeridad republicana de AMLO puede debilitar (más) la economía

| 25 abril, 2019

En febrero, la inversión en desarrollo económico ha sido la más baja en seis años. Foto: lopezobrador.org.mx

En los primeros tres meses de gobierno, López Obrador ha bajado el gasto en servicios personales más que sus antecesores, pero también la inversión en sectores clave, como desarrollo económico, es más débil que hace seis años.

La política de “austeridad republicana” del presidente Andrés Manuel López Obrador puede salir cara para el crecimiento de México en su primer año de mandato.

De acuerdo con cifras oficiales, en los tres primeros meses de este gobierno los recortes a los sueldos y salarios en el sector público han sido mayores que en los inicios de sexenio de Enrique Peña Nieto y de Felipe Calderón.

No obstante, la austeridad también está llegando a la inversión para impulsar el crecimiento. Febrero pasado fue el mes más bajo en inversión física del sector público desde 2013, año en el que el PIB del país creció solamente 1.4%, el avance más bajo durante todo el gobierno del presidente Peña Nieto.

Mientras siguen los ahorros en gasto corriente e inversión, a la vez se mantienen los proyectos de infraestructura y programas sociales prioritarios para este gobierno. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) trata de maximizar los recursos y encontrar nuevas fuentes de ingresos para mantener los objetivos del gobierno, sin sacrificar crecimiento y sin deteriorar las finanzas públicas. Sin embargo, la promesa de López Obrador de no aumentar ni crear nuevos impuestos dejan muy poco margen de maniobra.

 

Tijeretazo a sueldos

Tras ganar las elecciones en 2018, el equipo de López Obrador publicó un plan de 50 puntos que delineaba la estrategia de austeridad de su gobierno, que incluía reducciones a salarios a funcionarios públicos, recortes a presupuestos de dependencias, también en prestaciones, bonos y compensaciones, limitación en viáticos, reducción de asesores, choferes particulares y, el movimiento más grande, reducción de un 70% del personal de confianza.

Después de tomar posesión el 1 de diciembre, la actual administración implementó su plan con despidos en diversas dependencias y se suprimieron gastos y prestaciones para los que quedaron. ¿Qué tan lejos ha llegado la reducción de sueldos en el actual gobierno? Hasta ahora, más de lo que hicieron los gobiernos de Calderón y Peña Nieto en sus primeros tres meses.

Entre diciembre de 2018 y febrero de 2019, el gasto en servicios personales (sueldos, salarios, dietas, honorarios, prestaciones y gastos en seguridad social, obligaciones laborales y otras prestaciones) se redujeron 51.7%, es decir, bajaron de 166,387 millones de pesos (mdp) a 80,263 mdp, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

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Un inicio de sexenio, sobre todo cuando es de un gobierno de distinto partido político al anterior, es más lento en el ejercicio del gasto y hace distintos recortes y reconfiguraciones al mismo. Sin embargo, los recortes a servicios personales durante los tres primeros meses de Calderón y Peña Nieto fueron menores, de 44.5% y 34.5%, respectivamente.

La inversión más baja en 6 años

Pese a que se ve como algo positivo que López Obrador esté cumpliendo su promesa de rebajar los sueldos, esta es solo una parte de la historia. La austeridad republicana también permea en otras actividades del gobierno, como el gasto en rubros elementales: seguridad, salud y crecimiento económico.

En este último, el descenso en la inversión ha descendido considerablemente. Entre diciembre y febrero pasado, la inversión física del sector público en desarrollo económico cayó 41.3%. Aunque el decremento fue menor que en los primeros tres meses de Peña Nieto (76.7%), llama la atención que en febrero de este año la inversión fue de 19,753 millones de pesos; para encontrar una cifra más baja hay que remontarse hasta febrero de 2013, cuando fue de 15,758 millones.

Debe tenerse claro que, para que el crecimiento se dé, debe haber inversión. Es muy delicado que existan elementos que hagan pensar que la inversión no será tan robusta como se necesita”, dice José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

El especialista resalta que, de mantenerse esta tendencia, no podrían cumplirse las metas de crecimiento para este año y para el sexenio, de 4% anual. En los pre criterios generales para el Paquete Económico 2020, la SHCP actualizó a la baja la estimación de crecimiento a un rango de 1.1 y 2.1% para este año.

Esta previsión de crecimiento se cumpliría siempre y cuando sea impulsada por el gasto en infraestructura y una mayor inversión pública, de acuerdo con el documento de Hacienda.

 

Sin más ingresos, por ahora

La SHCP busca la forma de optimizar los recursos y hacerse de nuevos. Sin embargo, sus propuestas se han encontrado con la negativa del gobierno. El 12 de marzo pasado, el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, dijo en una entrevista al Financial Times que no iniciaría la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, hasta tener una cifra más precisa de su costo (el cual se habla entre 8,000 y 10,000 millones de dólares) y, mientras tanto, se utilizarían los recursos para apoyar a Pemex en su incremento de producción.

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Sin embargo, el presidente López Obrador reafirmó un día después que no hay retrasos en el proyecto.

Mientras que a principios de abril, el subsecretario Herrera planteó la idea de revivir el impuesto de tenencia vehicular y mejorar la recaudación estatal del predial, como una forma de fortalecer las finanzas de las administraciones locales. Pero la proposición se encontró de nuevo con la negativa de López Obrador de no subir o introducir impuestos hasta 2021, año en el que el ejecutivo presentaría una reforma fiscal.

Ante este escenario de austeridad y recursos insuficientes, lo mejor que se puede hacer es que el actual gasto efectivamente sea eficiente y romper así con la inercia de otros años en el que la inversión pública no ha generado crecimiento, indica José Luis de la Cruz.

Por otro lado, más allá de crear o subir impuestos a los contribuyentes de siempre, “hay que buscar alternativas en el sector informal, que pareciera está fuera de la agenda fiscal. En la informalidad se genera el 23% del PIB y hay una oportunidad de regulación fiscal que debería darle ingresos suficientes al gobierno”, indica el directivo.

La rigidez en el gasto impuesta por el gobierno puede afectar en el crecimiento mientras que, mirando al exterior, las perspectivas de desaceleración económica en el segundo semestre en Estados Unidos, principal socio comercial de México, pueden empeorar el panorama.

“Para una economía mexicana que ya está en franca desaceleración, sí existe un escenario en que Estados Unidos se debilite, y evidentemente se corre el riesgo de que afecte en mayor medida a México”, remarca de la Cruz.

 

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