Demócratas controlarán Cámara; Trump retiene Senado y mayoría en estados

| 7 noviembre, 2018

Foto: Pixabay.

El Partido Demócrata recuperará el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, mientras que el Partido Republicano mantendrá la mayoría en el Senado y en los estados donde se eligió a gobernador.


¿Por qué importa? Estas elecciones son las más importantes desde 2016 y marcarán el margen de maniobra del presidente de Estados Unidos en el resto de su mandato.

El Partido Demócrata recuperará el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, mientras que el Partido Republicano mantendrá la mayoría en el Senado y en los estados donde se eligió a gobernador, de acuerdo con las proyecciones de las elecciones intermedias de este martes.

Estos resultados supondrían un mal resultado para el presidente Donald Trump, aunque su gobierno ya preveía la derrota en los escaños por la Cámara de Representantes y concentraba sus esfuerzos en la batalla electoral por la cámara alta.

Demócratas vuelven a la casa. Los 435 escaños en la Cámara de Representantes iban a ser renovados en estas elecciones intermedias. Pasadas las 16:30 horas del miércoles, los demócratas habían ganado 222 asientos y lideraban en 7 más, de acuerdo con datos del Washington Post.

Los republicanos, por su parte, se aseguraban 196 asientos en la cámara baja y aún peleaban 10. Para tener mayoría absoluta, el partido del expresidente Barack Obama ya tiene más de 218 representantes.

Republicanos aseguran Senado. El partido de Donald Trump tenía más posibilidades de conservar su mayoría en la cámara alta, pues ya tenía 42 escaños en la bolsa contra los 23 de los demócratas.

De acuerdo con los resultados preliminares, los republicanos ganaron 9 lugares en estas elecciones contra 23 de los demócratas. El Partido Republicano se asegura la mayoría absoluta con 51 lugares y aún puede ganar 9 más.

Pese a que los conservadores logran esta victoria, se libraron batallas en estados clave. Ted Cruz logró conservar su lugar como senador de Texas después de una reñida elección con su contraparte demócrata, Beto O’ Rourke.

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Un país de rojo (desteñido). Además de los representantes y las senadurías, se eligieron a gobernadores en 38 estados, de los cuales 19 serían ganados por los republicanos (con opción de vencer en uno más) y los demócratas gobernarían en 16 entidades.

No obstante, el dominio republicano a lo largo del país sería menor que en otros años. Actualmente el “Gran Viejo Partido” gobierna en 33 estados pero, de acuerdo con las proyecciones, esta proporción se reduciría a 26.

El gobernador titular de Texas, Greg Abbott, ganó su reelección con 56% de los votos ante el demócrata Lupe Valdez, quien obtuvo 42% de los sufragios. En Florida la batalla fue mucho más reñida, pues el republicano Ron DeSantis ganó con el 49.9% ante Andrew Gillum con apenas un punto porcentual de ventaja.

En Wisconsin, la batalla fue muy cerrada, pero Tony Evers (D) ganó con 49.6% de los votos, apenas un punto porcentual más que su contrincante Scott Walker (R).

Revés para Trump, pero a salvo (por ahora) de Impeachment.

Ahora sin un control total sobre el Capitolio, la agenda legislativa de Trump podría verse bloqueada por los demócratas que, al encabezar la cámara baja, están en facultades de iniciar investigaciones contra el presidente y su gobierno.

No obstante, estaría a salvo de un proceso de juicio político y destitución (Impeachment), pues es necesaria la anuencia de ambas cámaras para dicha iniciativa.

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