El mercado del arte pierde un atajo fiscal con reforma de Trump

| 1 abril, 2018

Imagen del Salvator Mundi, obra de Da Vinci vendida en 450 mdd.

Los coleccionistas e inversionistas ya no podrán diferir el pago de impuestos por las ventas de obras después de la reforma fiscal en Estados Unidos, el ayor mercado en el mundo.

El mercado de arte, considerado por muchos expertos como un activo refugio de inversión, como el oro, puede ser menos atractivo en Estados Unidos en 2018 luego de que la reforma fiscal impulsada por el presidente Donald Trump eliminó un atajo fiscal para la compra y venta de obras de arte, aunque sí se mantiene este beneficio para otras inversiones, como los bienes raíces.

Las ventas en el mercado del arte alcanzaron la cifra de 63,739 millones de dólares (mdd) el año pasado, 12% más que en 2016 pero aún por debajo de los 68,237 mdd alcanzados en 2014, de acuerdo con el estudio The Art Market 2018 del banco Suizo UBS.

El repunte de ventas reportadas en este estudio, que incluyen las subastas, ferias de arte, exhibiciones y ventas en línea, resalta después de dos años de bajas en las transacciones por volumen y monto de dinero en este mercado. Pero este incremento puede ser una reacción de los coleccionistas e inversionistas ante el fin de una exención que daba el código fiscal de Estados Unidos, el mayor mercado de arte del mundo.

La reforma fiscal aprobada a finales de 2017 en Estados Unidos, además de bajar la tasa corporativa y reducir gravámenes a familias, hizo otros cambios en el sistema impositivo norteamericano, como en el apartado 1031 like-kind exchange (intercambios en especie), que permitía el pago diferido de impuestos en la compra y venta de ciertos activos, entre ellos el arte.

Por ejemplo, si un coleccionista vendía una obra y con lo obtenido de esa transacción compraba otra, la transacción estaba libre de impuestos pues, bajo la óptica el código fiscal, la inversión se mantenía en el mercado, por lo que no era sujeta de gravamen. Pero después de la ley de recortes de impuestos, a partir del 1 de enero de 2018 las obras de arte ya no califican en tales intercambios.

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“Varios inversionistas de arte consideraron estructurar intercambios de última hora antes de que entrara en vigencia el cambio de la ley, lo que podría haber sido un factor que contribuyó al aumento en la actividad del mercado a finales de 2017”, remarca UBS en su reporte.

El atajo fiscal que da el 1031 like-kind Exchange se mantendrá solamente para las operaciones en el mercado de bienes raíces, sector en el que Donald Trump hizo su fortuna.

El banco suizo indica que este cambio impositivo puede provocar una disminución de las compras y ventas, ya que a los inversionistas les resultará más caro vender arte, y los impuestos adeudados sobre los ingresos de la venta agotarán la cantidad de efectivo disponible para reinvertir en arte.

“Los inversionistas que vendan una obra de arte que se haya apreciado en valor ya no tendrán un incentivo fiscal federal para mantener los ingresos de las ventas invertidos en arte, en comparación con cualquier otra clase de activos”.

EU, el principal mercado

Aunque el arte es un mercado pequeño comparado con otras industrias, es considerado como una medida del crecimiento de la riqueza en el mundo pues, pese a la volatilidad, su valor no ha dejado de crecer en las últimas décadas. En el largo plazo, invertir en una obra de Picasso o Diego Velázquez puede dar más rentabilidad que el índice S&P 500.

Estados Unidos es el principal participante con un 42% de participación del mercado del arte, seguido de China con el 21% y el Reino Unido con el 20%, de acuerdo con UBS.

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Pese a que EU tiene la mayor parte de compraventas y ser el escenario de las principales exposiciones de arte, coleccionistas de otros países están ganando participación, como el empresario ruso Roman Abramovich, considerado uno de los grandes coleccionistas en el mundo por la publicación ARTnews, o el príncipe saudí Bader al Saud, que compró en noviembre pasado el Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, en 450.3 millones de dólares, la cifra más alta en la historia de subastas de arte.

Al ser un segmento que está al alcance de muy pocos inversionistas, la única forma en que siga creciendo el mercado del arte es con la llegada de nuevos compradores. Sin embargo, la reforma fiscal de Trump hará menos atractivo comprar una obra para un coleccionista estadounidense.

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